BIO

No es transgresión, es sinceridad
Junio, 2012 – by @noemigarcies

La fotografía de Pablo Attfield (Huntingdon, England – 1985), más allá del
erotismo y del sexo explícito, suplica libertad al mundo.

El joven fotógrafo vivió sus primeros años de vida en Atenas (Grecia) y desde
los 5 años es mallorquín de adopción (Illes Balears). La mediterraneidad de sus
hogares, el apoyo anglosajón e incondicional de su madre y la afición por la
fotografía y las antigüedades de su padre español, forjaron una personalidad
que muy pronto buscó expresarse a través de la fotografía.

Con tan sólo 14 años, los viajes familiares fueron su primera fuente de
inspiración, centrándose en el retrato y fotografía de paisaje. Pero fue a los 17
años cuando se atrevió a enseñar al mundo su auténtica vocación. Como
muchos adolescentes, se entretenía a escondidas con Playboy, Hustler,
Private, Penthouse… y quizá no forraba sus carpetas del instituto con sus
ídolos, pero sí imaginamos algunos de sus objetos cotidianos recubiertos de
collages con todo tipo de iconografía erótica y fetiches de revista, una
costumbre que mantiene en su vida adulta. Igual que los muebles y la lencería
vintage, que junto a los espacios interiores que le invocan el pasado, se ha
dedicado a acumular con los años.

Sin duda, su afición ha dirigido su vida. La habitación en casa de sus padres
pronto se le quedó pequeña… así que con amigos que compartían inquietudes
artísticas, ocuparon una casa abandonada, que ambientó y decoró, para
reunirse y crear.

Se independizó siendo estudiante de diseño, a los 19 años, sin duda una edad
muy temprana si vives en Mallorca, para poder dar rienda suelta a su
coleccionismo fetiche de objetos y chicas. Objetos por un lado y chicas por
otro. Porque para Attfield y muy al contrario de lo que marcan los estereotipos,
las chicas aparecen junto a los objetos en sus fotos, pero no son uno más
aunque lo parezca. No suelen ser modelos profesionales, porque es lo que le

interesa. Chicas que pueden dejarse ver, como no las vemos cuando van por la
calle, que pueden ser libres, al menos delante de su objetivo.

A Attfield le interesa la belleza no convencional, la belleza curiosa, innata,
curva o rectilínea, con tatuajes o sin, representante de una tribu urbana o de la
más absoluta naturalidad… pero sobre todo nos muestra feminidad, la más
instintiva de todas, la que existe de verdad y que un mundo de tabúes nos
esconde normalmente. Y la muestra tal cual. Con el maquillaje de la propia
modelo, con la ropa que él ha seleccionado, donde el ambiente también
importa, con la luz y el color de la escena y con los vicios de haber empezado
fotografiando en analógico.

En la fotografía de Attfield se respira libertad porque da rienda suelta a la
provocación más bizarra. Puede ser la visión pública y ruborizante de lo que te
excita en privado. Es un tabú si no estamos a solas, pero de sobra sabemos
que lo consumimos, aunque sea en secreto. Muchos verán transgresión en
sus imágenes, es sinceridad.

Interesado por el cine erótico y porno, también ha dirigido y realizado algunos
cortometrajes propios, tras haber tenido la oportunidad de entrar en contacto
con la industria del porno durante el verano de 2009, cuando fue contratado
como realizador de unas cintas producidas por capital alemán cautivado por el
sol de Mallorca. Un trabajo que no sabemos si vió la luz, pues los productores
se gastaron un dineral en champagne… y la producción se fue al traste.
Toparse con gente poco profesional es una cosa que puede pasar en cualquier
ámbito, pero para Attfield era ya una lección sabida. Porque cuando haces
fotografía erótica sin cobrar ni pagar desde los 17, la seriedad y el respeto se
hacen imprescindibles.

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IT’S NOT TRANSGRESSION; IT’S SINCERITY
July 2012 – @PabloAttfield

The photographic work of Pablo Martinez (Huntingdon, England-1985) is more
than eroticism and explicit sex; it pleads for freedom.

This young photographer spent the first five years of his life in Athens (Greece)
and since then is Majorcan by adoption (Balearic Islands). The Mediterranean
influence of his homes, the unconditional Anglo Saxon support of his mother
and his penchant for photography and antiques passed down from his Spanish
father, forged a personality that at a young age sought to express itself through
photography.

At the tender age of 14, his trips with the family were his first source of
inspiration, concentrating on portraits and landscapes. But it wasn’t until he was
17 that he dared to show the world his real vocation. Like many adolescents, he
passed the time secretly looking at Playboy, Hustler, Private, Penthouse etc…
and maybe he doesn’t covered his college folders with his idols, but we can
imagine some of his everyday objects covered with collages of every type of
iconography of erotic and fetish magazines, a custom that he has maintained in
his adult life. Like the furniture and vintage lingerie, that together with the
interior spaces that invoke memories of the past, he has been accumulating
over the years.

Without doubt his hobby has ruled his life. His bedroom in his parents’ house
soon became too small… so with some friends he shared his artistic interests in
an abandoned house which they made home and decorated to meet and create
their ideas.

He became independent at 18 while studying design, (without doubt an early
age if you live in Majorca), so that he could give vent to his hobby of collecting
fetish objects and girls. Objects on one side and girls on the other .Because for
Pablo, and quite the opposite to the typical stereotypes, the girls appear next to

the objects in his photos, but they are not just another one, although it what they
may seem.

They are not usually professional models; it is because that what interests him.
Girls that can feel free at least in front of the camera lens. Pablo is not
interested in the conventional beauty, he is attracted by the curious and genuine
beauty, with or without curves, with tattoos or without, representing an urbane
tribe or the most absolutely natural… but above all showing us the feminine
side, the most all instinctive, what truly exists and that in a world of taboos we
normally hide. He shows us such as it is.

With the models own make up, with the clothes he has selected, where the
atmosphere is also important, with the light and colour of the scene and the
vices of having started photographing in analog.

The photography of Pablo Attfield breathes liberty because it unleashes the
most bizarre provocation. It could be that what causes blushing in public that
turns one on in privacy. It’s a taboo if we are not alone but we know too well
what we consume, although in secret. Many will see transgression in his
images, but it is sincerity.

Interested in erotic and porn movies, he has also directed and produced short
films of his own, after having the opportunity to come into contact with the
pornographic industry in the summer of 2009, when he was contracted as
director of tapes produced by German capital captivated by the Majorcan sun. A
project that we don’t know what happened to, as the directors spent a fortune
on champagne…, added to the fact that the people were not very professional,
something that could occur anywhere but for Pablo it was a lesson well learnt.
Because when you take erotic photographs without charging or being paid from
the age of 17, seriousness and respect are essential.

In the last months, the organization Festival Erotic de Barcelona have shown
interest in his work, with the intention of including an exhibition of his
photographs in their 2012 edition.